Así, no: el vandalismo ensucia a Riazor y al deportivismo

El exterior del Estadio Municipal de Riazor fue vandalizado con pintadas que alteraban el nombre del club sustituyendo la «E» por el símbolo del euro («D€POR») Lo que algunos pretendían proyectar como una protesta o una crítica hacia la deriva del fútbol moderno o la gestión del Club propiedad de un banco, se desmorona por la vía de los hechos, no es libertad de expresión, es pura y simplemente vandalismo contra la casa de todos los deportivistas y de todos los coruñeses, porque el Estadio Municipal de Riazor es patrimonio de toda la ciudad.

El malestar o la discrepancia tienen cabida en el fútbol, pero el límite entre la protesta legítima y el incivismo se cruza en cuanto se empuña un bote de pintura para dañar un espacio público y patrimonial. Actos de esdte tipo provoca una reacción contraria en los aficionados y en la ciudadanía. Esta situacion le da alas a Máximo Benassi y compañía para decir que sus actos de exigir garantas de seguridad en Maratón están justificados.

Símbolos como la Torre de Hércules o el estadio de Riazor encarnan el carácter abierto, dinámico y distinguido de A Coruña. Resulta inadmisible que esa identidad colectiva quede emponzoñada por arrebatos vandálicos que no conducen a ninguna parte y solo ensucian la convivencia. Es conveniente resaltar que, frente a quienes aprovechan el altavoz de las redes sociales para señalar a colectivos de forma irresponsable, se impone la templanza y el sentido común.

El Estadio Municipal de Riazor no pertenece a un Consejo de Administración ni a una Corporación Municipal, es el templo donde se condensa la historia, centenaria del RC Deportivo de La Coruña, la memoria, tardes de lágrimas y tardes de gloria del orgullo de una ciudad. Manchar sus paredes es faltar al respeto al legado del Club y a la propia afición. La inmensa mayoría de los seguidores blanquiazules apoya y exige con pasión, pero desde la dignidad, sin recurrir al deterioro del patrimonio común.

La exigencia, la crítica y el debate son motores fundamentales en el deporte, pero se ejercen con la voz, con la presencia y con la firmeza de las ideas en las gradas y en los foros adecuados. El deterioro visual de nuestro estadio no arregla ningún problema ni aporta soluciones; solo degrada la imagen de A Coruña y de su equipo. Así, definitivamente, no.

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