Mentiras entrelazadas se adentra en ese territorio incierto en el que una relación continúa existiendo incluso cuando sus protagonistas intentan convencerse de que ya no existen ataduras.
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La canción retrata a dos personas que se necesitan, se buscan y se hacen daño; que reaparecen en los momentos de debilidad del otro y permanecen unidas por una mezcla difícil de separar de deseo, dependencia, medias verdades y heridas compartidas. Una relación que aparentemente avanza sin rumbo definido, pero de la que ninguno de los dos termina de marcharse.
La propia letra dibuja esa contradicción desde el principio: dos personas que se buscan en sus noches más oscuras mientras fingen que no existe ningún vínculo entre ellas. Más adelante aparecen las verdades incómodas, los besos, los susurros y esa necesidad mutua de curarse unas heridas que, quizá, ellos mismos continúan provocándose.
En el centro de “Mentiras entrelazadas” está una pregunta aparentemente sencilla: ¿quién siente realmente algo menos? La canción juega precisamente con la imposibilidad de responderla mientras la relación sigue viva. Lo que parece evidente puede ser solo lo que queremos creer, o incluso lo que nos han enseñado que debería ocurrir. Al final, IGLOO deja la respuesta en manos del único elemento capaz de poner cada sentimiento en su sitio: el tiempo.
Musicalmente, la canción, lleva a IGLOO hacia un terreno de shoegaze melódico y alternative rock de alta intensidad. Guitarras abrasivas, distorsión, capas de sintetizadores y una producción expansiva construyen un auténtico muro de sonido que contrasta con la vulnerabilidad emocional de la letra.
El tema fue grabado en El Castillo Alemán (Pedrezuela, Madrid) en febrero de 2026, conCarlos Hernández Nombela al frente de la producción, mezcla y mastering.