El laberinto administrativo de la salud mental: Un joven se consume en una calle de Arteixo sin tutela de la Xunta ni de los servicios sociales del Ayuntamiento

Vecinos de Arteixo inician una recogida de firmas para exigir que la Xunta de Galicia cumpla con su deber de tutela y proporcione un internamiento urgente a un hombre, entre 44 y 46 años, cuyo estado de salud empeora cada día. ¿Y qué hacen los Servicios Sociales de Arteixo?

La solidaridad vecinal tiene un límite, el que marca la falta de recursos médicos y legales. En Arteixo, la situación de un joven con un grave trastorno mental ha pasado de ser una preocupación comunitaria a una emergencia humanitaria. Lo que comenzó con pequeños gestos de apoyo por parte de los negocios locales se ha convertido hoy en el retrato de un sistema que no llega a tiempo.

Durante meses, el joven contó con el auxilio de personas del barrio. Una de las comerciantes locales llegó a permitirle el uso de su establecimiento para su aseo personal e incluso colaboró con él en tareas administrativas. Sin embargo, en las últimas semanas, la situación ha dado un giro dramático. Según los testigos, el joven ha dejado de ducharse, se muestra visiblemente desorientado y, lo más preocupante, habría abandonado el tratamiento médico para la enfermedad física y mental que padece.

El malestar de los vecinos no es solo por la situación del joven, sino por la aparente parálisis de la Xunta de Galicia. Según fuentes vecinales, existiría ya una resolución judicial que obliga a la administración autonómica a hacerse cargo de su tutela y cuidados.

Sin embargo, el joven continúa en la calle. Según ha podido saber este medio, el bloqueo reside en la falta de una orden de internamiento forzoso, el último trámite necesario para que pueda recibir atención médica especializada en un entorno seguro, dado que en su estado actual no es capaz de decidir por sí mismo.

Ante el riesgo inminente para la vida del joven, los vecinos han pasado a la acción. Se han habilitado varios puntos de recogida de firmas para presionar a las autoridades y dar visibilidad a un caso que califican de «abandono institucional». «No es solo una cuestión de higiene o de estética urbana, es un ser humano enfermo que se está muriendo delante de nuestros ojos», lamentan quienes impulsan la iniciativa.

La comunidad espera ahora que la justicia y la Xunta agilicen los trámites antes de que el deterioro del joven sea irreversible.

Foto: Adrián Nairda

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