Escritor y documentalista
A falta de ideas, el gobierno municipal corñés encabezado por Inés Rey y apoyado por el tancredismo del BNG, echa mano de un patriotismo local artificial con la bandera de la ciudad como excusa. La alcaldesa se ha instalado en el circo mediático, con un gobierno en clara descomposicion política, tratando de capitalizar el ascenso del Dépor y del Básquet Coruña para hacernos creer, que la ciudad vive en una realidad de Primera División. Sin embargo, si juzgamos su gestión, la opinión mayoritaria del vecindario es unánime: estamos ante un gobierno de Primera Regional.
Inés Rey insiste en el debate artificial de la bandera para distraer la atención sobre su gestión, carente de cualquier proyecto de futuro. Resulta curioso que la alcaldesa intente presumir de logros portuarios mientras es incapaz de conseguir para el Puerto Exterior la misma quita de deuda que el Gobierno socialista otorgó al de Valencia. Está claro, su escasa relevancia política ante Pedro Sánchez condena a La Coruña a ser tratada como una ciudad de segunda, muy lejos del peso que realmente nos corresponde.
El Pendón de La Coruña, única bandera oficial
Volvamos al Pendón de La Coruña, me refiero a la bandera, tiene fondo morado (o carmesí) y el escudo de la ciudad, es la enseña oficial. Una copia de este emblema, cuyo original se conserva en el Castillo de San Antón, permanece expuesta en el Palacio Municipal, siguiendo la tradición instaurada en etapas anteriores con un gobierno tambien socialista, pero ocupado el sillon por una persona de amplias raices coruñesistas, Francisco Vázquez..
Aunque el diseño actual se consolidó en el siglo XIX, su origen es mucho más profundo, estando ligado a las antiguas banderas militares y a la tradición heráldica coruñesa. Históricamente, nuestras enseñas adoptaron el color morado debido a la confusión entre el pendón carmesí tradicional de Castilla y el morado utilizado en contextos militares. Este pendón no es una invención moderna, sino una derivación histórica vinculada al Estandarte Real de Castilla, cargada de simbolismo.
La historia, entre documentos y tradición
El origen de nuestra ciudad como núcleo urbano fortificado se remonta a la refundación ordenada por el rey Alfonso IX de León y Galicia en 1208, mediante la concesión del Fuero de Benavente. Si bien no existe un registro histórico que certifique que en esa fecha exacta se creara el diseño del pendón actual, es innegable que esta fecha marca el nacimiento de nuestra identidad municipal.
Desde su fundación hasta la actualidad, nuestra enseña ha evolucionado a la par que nuestra ciudad, consolidándose como el símbolo que nos representa. Es fundamental no confundir esta enseña municipal con otros símbolos, como la Cruz de San Andrés, tradicionalmente asociada a los gremios de pescadores y mareantes. Ambos tienen su importancia, pero no deben solaparse ni ser objeto de confusiones deliberadas.
Resulta innecesario inventar nuevos símbolos cuando la ciudad ya posee una identidad histórica consolidada. Intentar modificar o crear nuevas banderas solo contribuye al despiste de la ciudadanía y a la innecesaria politización de nuestra historia común. La Coruña histórica es la que es; respetarla y ponerla en valor es mucho más relevante que buscar giros artificiosos en nuestros símbolos oficiales. No hay necesidad de más vueltas: nuestra bandera ya está definida y representa la historia de una ciudad con siglos de tradición.