Mamá, te estás yendo y no sé cómo quedarme. Por Jesús Suárez

@jsuarez02111977

Mamá, te escribo porque no tengo otra forma de hablarte. Porque cada día que pasa estás más lejos, aunque sigas aquí, sentada, con esos ojos que ya no me miran. Te estoy perdiendo, y no sé cómo sujetarte. No sé cómo agarrar tus manos para que no te vayas del todo.

El Alzheimer te está arrancando de mí, mamá. Como un ladrón que no tiene prisa, que entra despacio, que se lleva tus recuerdos, tus palabras, tu risa. Primero se llevó los nombres, después las fechas, y ahora está llevándose todo. Me pregunto si todavía queda algo de ti, de la mujer que eras. Porque yo la veo. La veo cuando te miro, aunque tú ya no me veas a mí.

Dime, ¿cómo se despide uno de su madre cuando sigue viva? ¿Cómo sigo llamándote mamá si ya no sabes quién soy? A veces me miras con esos ojos vacíos y siento que se me rompe algo por dentro. Porque no me reconoces, pero yo sí te reconozco a ti. Todavía eres mi mamá. Todavía veo a la mujer que me enseñó a andar, que me arropaba por las noches, que siempre tenía una respuesta, que siempre estaba ahí. Pero ahora no estás. No como antes. No como necesito que estés.

Hay días en los que intento entenderlo. Me digo que es la enfermedad, que no es tu culpa, que no puedo culparte por olvidarme. Pero duele, mamá. Duele como si me arrancaran el corazón a pedazos. Me acuerdo de cuando me sostenías de pequeño, de cómo tu abrazo era el lugar más seguro del mundo. Y ahora soy yo el que tiene que sostenerte, pero no sé si lo estoy haciendo bien. Porque no sé si puedo. Porque no sé si quiero verte así.

Te estás yendo. Y me da rabia. Me da rabia que la vida sea tan cruel. Me da rabia no poder hacer nada para frenarlo. Me da rabia que cada vez que me llamas por otro nombre sea como una puñalada. Pero sobre todo, me da rabia el miedo. El miedo a que un día no quede nada de ti. A que te borres del todo. A que llegue el momento en el que ni siquiera recuerdes que me querías.

¿Y sabes lo peor? Que a veces me siento culpable. Culpable porque hay momentos en los que me agota esto, en los que no sé si puedo seguir. Porque hay noches en las que me despierto y deseo que todo acabe, que descanses, que descansemos. Pero entonces pienso en ti. En lo que fuiste. En lo que todavía eres, aunque solo sea en mis recuerdos.

Y yo recordaré. Recordaré por los dos. Aunque tú me olvides, aunque tu mente se apague del todo, yo seguiré recordándote. Recordaré cómo eras antes de que esta maldita enfermedad te robara. Recordaré tu risa, tus manos, tus ojos. Recordaré todo el amor que me diste, porque eso, mamá, ni el Alzheimer puede llevárselo.

Te amo, mamá. Aunque no sepas quién soy. Aunque no me recuerdes. Te amo con toda la fuerza de quien se niega a olvidarte. Y lo haré siempre. Porque eres mi madre. Porque siempre serás mi madre. Aunque tú te pierdas, yo nunca te soltaré.

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