@jsuarez02111977
No hay mayor hipocresía social aceptada —y celebrada con jamón ibérico, castillos hinchables y barra libre— que el circo anual de las primeras comuniones. Cada primavera, miles de criaturas vestidas de mini-novios y marineritas desfilan hacia el altar en una escena tan sagrada como una cabalgata de los Reyes Magos organizada por El Corte Inglés. No hay Dios, ni fe, ni creencia en todo eso. Solo postureo, costumbre hueca y un ridículo colectivo que nadie se atreve a señalar porque, oye, qué mono va el niño y qué buen menú pusieron en el banquete.
La mayoría de esos padres no han pisado una iglesia desde que Franco inauguraba pantanos, y si lo han hecho ha sido por bodas ajenas, bautizos por compromiso o funerales donde el muerto era lo único sagrado. No creen. No rezan. No saben si la transubstanciación es un sacramento o un plato japonés. Y, sin embargo, allí están, matriculando a sus hijos en catequesis como si fuera extraescolar de papiroflexia. Porque claro, cómo no le vamos a hacer la comunión al niño. Pobrecito, que después se trauma en el cole si no lleva un dron y un smartwatch como el resto.
Vivimos en un país que presume de laicismo a la carta. Ateos para lo incómodo, creyentes de escaparate para la foto. Porque aquí la religión se ha convertido en un ritual vacío, como brindar en Nochevieja sin creerse los deseos. Solo que en este caso arrastras a tu hijo por una mentira con sotana. Y lo haces por presión social, por estética, por aparentar. Por seguir la corriente. Lo haces sabiendo que jamás le has hablado a tu hijo de Cristo, ni del Evangelio, ni de la Eucaristía. Que no tenéis ni una Biblia en casa, pero sí tres iPads y una Alexa.
Y luego viene lo peor. El banquete. El auténtico altar de la celebración. Donde los mismos que no distinguen un salmo de un salmón fuman puros, reparten sobres con dinero y se emborrachan bailando “la barbacoa” en honor al cuerpo de Cristo. Sí, al mismo Cristo al que no reconocen ni en una estampa. ¿Y qué aprenden los niños? Que la fe consiste en vestirse raro, aguantar un par de misas, y luego recibir regalos a cambio. Que comulgar es como soplar las velas del cumpleaños, pero con cura y fotógrafo.
No hay mayor fracaso moral que ese. Que un acto religioso se haya convertido en un evento social sin alma, sin contenido, sin sentido. Y que todos lo sepamos pero nadie diga nada. Ni los curas, que bendicen con resignación ese teatro por tal de llenar templos vacíos. Ni los padres, que se arrastran como borregos por la tradición sin preguntarse por qué. Ni los colegios religiosos que, por no perder matrícula, hacen la vista gorda y bendicen la impostura.
No estoy diciendo que haya que ser creyente. Lo que digo es que si no lo eres, no juegues a serlo. No arrastres a tu hijo por una mentira institucionalizada. No uses la religión como un decorado barato. Porque al final, lo que queda es eso: niños confundidos, padres incoherentes y una iglesia que participa en el engaño con tal de no perder cuota de mercado.
La fe no se hereda como una hipoteca o una receta de cocido. Se vive o no se vive. Y si no se vive, lo más honesto sería tener el valor de decirle a tu hijo: En esta casa no creemos, y eso también está bien. Celebramos la vida de otra forma. Pero claro, eso no da likes en Instagram ni vídeos para TikTok.
Así que seguiremos viendo comuniones de plastilina, con trajes de Almirante y menús de catering, en las que Cristo brilla por su ausencia. Pero eso sí, con brindis, DJ y castillo hinchable. Porque en esta España nuestra, la fe se ha convertido en una excusa más para hacer el ridículo con elegancia.
Maravilloso artículo. Lo mismo se puede decir de la religión en España: puro espectáculo, véase las procesiones con muñecas de la señorita Pepis vestidas de oro. Qué verguenza!!!
Muy de acuerdo con el contenido del artículo. Lo malo es que seguiremos con ese circo sin reflexionar por las partes implicadas, ya que lo importante es la foto y el parecer.
Sr. Jesús Suárez, está exposición de la tradición de las celebraciones, de costumbres de esta España católica que derivan de lo más importantes. La realización por algún miembro de la familia de tomar UN SACRAMENTO de nuestra Iglesia Católica.
Que son los Sacramentos, que nos conceda Dios, antes de todo, seriedad, respeto, temor ante la presencia de Dios.
El que todo lo puede, el Creador, el que nos da siempre verdadera libertad, el libre albedrío en todo acto o momentos de hacer el bien o hacer el mal, bajo la conciencia que El nos dió, su doctrina y mandamientos.
Estamos hablando de un tema, tan importante que es hablar de Dios, y sus regalos, los Sacramentos de la Santa Madre Iglesia.
Empecemos por el Bautismo, profundicen, permitan explicarles a todos los progres, normalmente no creyentes en Dios, masa de personas que perdieron la Fé en Dios, y abrazaron las cosas de este mundo, pecador, hipócrita y esclavista, que dicta lo que creen correcto por el camino de Satanás.
El Bautismo, es un exorcismo, deber de los padres católicos de dar a sus hijos, lo antes posible a su nacimiento. Dado que en El, ese ser humano, menudo,indefenso,endeble pero con el amor y cariño de toda su familia. Recibe al Espíritu Santo, que es Dios, para protegerlo de tantos males y de Demonios.
Luego con fé,ya hará comunión y confirmación si cree.
De otros Sacramentos, podemos hablar, si lo desean…
Jesús, si eres cristiano, te recuerdo las palabras de Cristo de «No juzguéis y no seréis juzgados» y deja que Dios juzgue a cada uno, porque Dios es misericordioso. Lo deja claro en la parábola del hijo pródigo. El hijo pródigo iempre me ha parecido un oportunista, se gasta la herencia y cuando lo está pasando muy mal, muerto de hambre, vuelve porque los siervos de su padre comen mejor que él. ¡Vaya razón! Sin embargo su padre le recibe con los brazos abiertos, le viste, le organiza un banquete, le da el anillo, esto es, el poder sobre la hacienda y sólo porque le quiere inmensamente, se deshace al verle.
No juzgues a esos que van por postureo, Dios padre, amante y misericordioso disfruta de su cercanía. Aunque sólo sea por un día.
Es una pena los espectáculos que dan los padres en las primeras comuniones, todos no , por supuesto. No es que no creen. Los verdaderos ateos no llevan a sus hijos a comulgar. Si creen, pero la sociedad de consumo lo absorbe todo. Pero muchos, o algunos niños SI TIENEN UN ENCUENTRO PROFUNDO CON JESUCRISTO EN SU PRIMERA COMUNION. Por ellos hay que seguir haciendo lo que se pueda. La Iglesia tiene 2 años de catequesis previos a la primera comunión y trata de catequizar también a los padres, pero si estos se dejan arrastrar por la sociedad de consumo……Tampoco se van a quitar las comuniones porque no se vivan tan perfectamente como se debería. La gracia que se recibe es tan grande que merece muchísimo la pena aunque haya muchos defectos y errores en las formas externas. No se puede privar a los niños de ese encuentro con Jesus porque algunos padres prioricen otras cosas
Excelente articulo!!!