El PP A Coruña presenta una moción para que todas las playas de la ciudad sean accesibles para personas con discapacidad

En la playa de Riazor existe tan solo un pequeño paseo de madera al lado de la basura que no permite llegar a la orilla del mar y en la del Orzán no existe ningún elemento que permita la accesibilidad de la playa.

El Grupo Popular ha registrado para el Pleno del día 11 moción sobre accesibilidad en las playas de ciudad, en la que instamos al gobierno municipal a que instale los elementos necesarios para que las personas con discapacidad puedan disfrutar de ellas como cualquier otro ciudadano. 

“En la playa de Riazor existe tan solo un pequeño paseo de madera al lado de la basura que no permite llegar a la orilla del mar y en la del Orzán no existe ningún elemento que permita la accesibilidad de la playa. Ya no solo estamos hablando de un derecho básico y legal, sino también de un factor de cohesión social, inclusión y mejora de la imagen turística de A Coruña”, afirma Miguel Lorenzo.

Nuestra concejala Rosalía López, que tiene una discapacidad, comprobó personalmente estos problemas de accesibilidad y en la moción propone soluciones:

• rampas de acceso con una superficie antideslizante y una barandilla para agarrarse y evitar caídas. 

• Instalación de itinerarios accesibles por la playa para que las personas con discapacidad puedan disfrutar de ella y llegar hasta la orilla del mar. 

• Deberá haber zonas de sombra como pérgolas, para que las personas en silla de ruedas puedan estar a la sombra. 

• Cualquier elemento que haya en la playa como baños o vestuarios deberá ser completamente accesible

• Los socorristas deberán tener formación específica para ayudar a las personas con discapacidad sobre todo a la hora del baño.

• Deberá haber elementos en condiciones, ahora mismo por ejemplo, solo existe una silla anfibia y está estropeada. 

“El Gobierno municipal no dispone de un Plan de Accesibilidad para la ciudad y es muy necesario. No solo hay problemas en las playas, sino también en las calles, en los parkings públicos, en los conciertos para personas sordas o en los miles de edificios sin ascensor”, recuerda Miguel Lorenzo.

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