La mañana amaneció gris para el PSdeG con la encuesta del diario El Mundo, aunque no creo en las encuestas, pero si marcan tendencias, dibuja un escenario desolador para los socialistas gallegos. Lo que muchos vaticinaban como una posibilidad, se vislumbra como una realidad contundente. El PSdeG se encuentra en caída libre que podría relegarlo a un papel meramente testimonial si no se toman medidas drásticas y urgentes. Si las elecciones gallegas se celebrasen en estas fechas, el batacazo sería espectacular, el resultado de la encuesta debería forzar a una profunda reflexión entre los pesos pesados del Pedro Sánchez.
Las voces críticas, como la de Gonzalo Caballero, el «Merlín» que ya anticipó esta debacle, resuenan con más fuerza que nunca. Su predicción de que el PSdeG se encaminaba hacia un rol testimonial si no se alcanzaba un consenso interno, parece cumplirse punto por punto. La fragmentación y las luchas internas están cobrando un peaje inasumible. Lo sucedido en Lugo, donde José Tome «ganó» las primarias a un político joven y combativo, Iván Castro, gracias a la compra de voluntades desde la Diputación y apoyo de Lara Méndez en Lugo, alejan al electorado y crean desconfianza. Si eso se lo hacen a un «hermano» del Partido, que no le harán a los vecinos, se preguntan.
El análisis territorial de la encuesta no hace, sino, corroborar esta tendencia. En la provincia de A Coruña, se augura la pérdida de un parlamentario. En Lugo, a pesar de la «tutto revolution» del «mariscal» José Tomé, la situación no mejora; se mantendrían los dos representantes actuales, lo cual, en un contexto de declive generalizado, puede considerarse un estancamiento. Ourense repetiría con un único escaño, mientras que Pontevedra se perfila como otra provincia donde el PSdeG cedería un parlamentario.
La lupa se posa, inevitablemente, sobre José Ramón Gómez Besteiro. Su liderazgo, los críticos, lo califican como «muy justito, o debil», exige, esta situación, una profunda autocrítica. Es el momento de dejar de lado las dinámicas internas y comenzar, de una vez por todas, a unir a las familias del PSdeG y olvidarse de la paga mensual y los sillones, tarea cuasi imposible. La prioridad no puede ser otra que sentarse el equipo del Secretario General con los «enfadados», que se sienten desatendidos o desplazados, y tender puentes. Sin un esfuerzo real por la cohesión y por trabajar en una dirección común, la caída libre del PSdeG no solo es clara, sino que amenaza con ser irreversible.
¿Podrá José Ramón Gómez Besteiro revertir esta tendencia y encontrar el camino de la unidad antes de que sea demasiado tarde? De seguir el PSdeG en caída libre, Gómez Besteiro y todo su equipo que vayan preparando las maletas, el futuro no es halagüeño. El que pierde, panda y se va para casa.