3 días en Vancouver: itinerario para visitar la ciudad

Ubicada entre las montañas y el océano Pacífico, Vancouver combina a la perfección el dinamismo de una gran urbe con la belleza de la naturaleza. Si tienes intención de visitar esta encantadora ciudad costera y no sabes por dónde empezar, no te preocupes, ya que en esta guía te damos algunos consejos para aprovechar al máximo tu estancia de tres días.

Día 1: donde la ciudad se funde con la naturaleza

Te recomendamos comenzar el viaje por Vancouver en el Canada Place, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Desde aquí, podrás pasear a lo largo del paseo marítimo y disfrutar de las impresionantes vistas del puerto y de las montañas North Shore, en un ejemplo perfecto de lo que ofrece la ciudad.

Lo mejor que puedes hacer a continuación es visitar Stanley Park, el parque urbano más grande y apreciado de Canadá. Con más de 400 hectáreas, ofrece un sinfín de atractivos para todos los gustos. La atracción más popular del parque es el Seawall, el recorrido costero más extenso del planeta, que ofrece vistas panorámicas del perfil urbano de la ciudad y del mar. Muchos turistas alquilan bicicletas para disfrutar al máximo de su belleza. Además, en el parque Stanley encontrarás numerosos senderos para caminar, playas, jardines y monumentos históricos, como los famosos tótems.

Si viajas con niños, el parque también ofrece excelentes atracciones para ellos, como el Acuario de Vancouver y sus adorables nutrias marinas o un refrescante parque acuático.

Si te entra hambre después de recorrer el parque, te recomendamos que acudas al cercano barrio de West End, donde abundan los restaurantes de calidad. Nosotros hemos querido destaca especialmente el Kingyo, una izakaya ideal para disfrutar de la cocina japonesa.

Día 2: desde rincones históricos hasta maravillas costeras

Otra visita que no puede faltar en tu viaje a Vancouver es Gastown, el barrio más antiguo de la ciudad, con atracciones turísticas tan famosas como el reloj de vapor o la estatua de Gassy Jack. Sus edificios de ladrillo de estilo victoriano y sus calles empedradas crean un ambiente histórico único que te transportará varios siglos atrás. Además, es un lugar perfecto para comenzar el día, ya que hay muchas cafeterías donde puedes tomar un excelente café y un delicioso desayuno.

Continúa el recorrido dirigiéndote a Granville Island, hogar del famoso Mercado Público de la ciudad, de visita obligada para los amantes de la comida. Es un lugar ideal para almorzar y recargar energías para tu próxima aventura. 

Hablando de aventuras, te proponemos varias opciones para que elijas qué quieres hacer a continuación. Si viajas entre mayo y septiembre, te recomendamos hacer una excursión para avistar orcas, ya que es una experiencia inolvidable. Si te gusta el arte, te proponemos una visita a la Galería de Arte de Vancouver. Y si eres más de museos, puedes visitar el Museo de Vancouver o el Museo Marítimo de Vancouver, muy próximos ambos de Kitsilano Beach, una playa en la que podrás relajarte tras un día agotador.

Somos conscientes de que, llegada la noche, es posible que te sientas tentado a quedarte en la habitación del hotel navegando por las redes sociales o probando casinos nuevos. Ahora bien, nosotros te proponemos algo mejor: coge una manta y dirígete a English Bay para disfrutar de la puesta de sol o pasea tranquilamente por el Seawall, cerca de Coal Harbour. Ver el atardecer y respirar aire fresco aporta muchos más beneficios que mirar una pantalla…

Día 3: una escapada a la naturaleza

Vancouver está rodeada de una naturaleza espectacular que no te puedes perder. Por ello, aprovecha el último día para alejarte del bullicio de la ciudad y visita el puente colgante de Capilano, de 137 metros de largo y 70 metros de alto. Este puente forma parte del Capilano Suspension Bridge Park, donde podrás disfrutar de unas impresionantes vistas de los bosques pluviales de la región gracias a la Treetops Adventure, una actividad compuesta por siete puentes colgantes más pequeños, o vivir una experiencia emocionante paseando sobre el cañón por el Cliffwalk.

Para llegar al parque, puedes tomar un autobús gratuito desde el centro de la ciudad, pero asegúrate de llegar temprano para evitar las multitudes, ya que es una de las atracciones más populares de Vancouver.

Tu escapada a la naturaleza no termina aquí, ya que, a tan solo 10 minutos, encontrarás la montaña Grouse, a la que podrás subir gracias al Skyride o al Blue Grouse Gondola, dos servicios de teleférico que ofrecen unas vistas increíbles. Una vez en la cima, puedes elegir entre varias actividades, como visitar el hábitat del oso Grizzly o asistir al espectáculo Birds in Motion.

Termina la excursión con un paseo panorámico en telesilla (Peak Chairlift), que sube hasta los 1250 metros de altitud, antes de tomar el teleférico de regreso y disfrutar de tu última noche en la ciudad.

Imagen de portada Spencer Watson en Unsplash

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