El RC Deportivo nos ha amargado el turrón con una derrota humillante porque no existió fútbol. La Copa está muy bien para beberla a sorbitos, pero la Liga es lo que de verdad importa. Nos hemos embriagado: los altavoces del «entorno» ensalzaron tanto la gesta de la eliminatoria contra el Mallorca, que olvidamos lo prioritario. Yo también lo aplaudí y lo celebré como un desquite por la amargura de aquella noche de San Juan, que el Mallorca nos cerró el camino a Primera, pero eso ya es pasado.
Lo que importa hoy es el ascenso directo, para lograrlo, hay que jugar lo que dura un partido, noventa minutos; no quince en la primera parte y diez en la segunda. El entrenador lo fía todo al talento individual, sin ofrecer variantes o, lo que es peor, sin saber leer lo que pide el encuentro. Eso es lo que me preocupa, como también su falta de autocrítica en las ruedas de prensa. No reconocer los errores te lleva volverlos a repetirlos. Perder tres partidos seguidos es grave, pero lo es más perderlos sin saber a qué se juega. En el fútbol no vale el «si llega a entrar el gol…»; la realidad es que no entró y la propuesta de sumar puntos se desvaneció.
Juan Carlos Escotet debe tener claro que, si esto no mejora, los próximos silbidos ya no irán dirigidos al banquillo o al césped. El foco de la grada girará hacia el palco de “autoridades” o hacia su palco personal, que sería mucho peor. Y cuando el rugido de Riazor se convierta en coro entonando «Escotet, gaste la pasta» para empezar a señalar su gestión, ya no habrá cortafuegos que valga.
Demasiado espagueti y muy poco cocido en el Mundo del Fútbol. Donde hay que hablar es sobre el terreno de juego, porque por mucha censura con tomate o maquillaje que se le ponga a las crónicas, los deportivistas están preocupados por la falta de rumbo de un proyecto que empieza a agotar su crédito. Espabila, Juan Carlos Escotet, que esto comienza a irse de las manos.
Se nos han ido nueve puntos de nueve sin saber a que se jugaba. Es preocupante, sí. Pasamos una minicrisis hace un mes y ahora volvemos a las andadas. El equipo tiene que despertar, el mes de enero puede marcar el devenir del Deportivo, por lo visto en estos tres partidos, si no cambia el juego del equipo, puede ser el de la verdadera cuesta de enero.
Felices fiestas a todos y con más fuerza que nunca, como una sola voz: ¡Forza Depor!