Gómez Besteiro se «esconde», delega la batalla de San Marcos: Lara Méndez negocia ante el avance de la «A-6»

Lara Méndez y Lago Lage asumen el papel de negociadores en una Diputación de Lugo que huele a pólvora. Entre reservados de restaurante, «operaciones acordeón» políticas y alcaldes que se bajan del barco, el socialismo lucense busca presidente para el viernes 9 mientras el BNG de Ana Pontón mira el espectáculo desde la barrera.

El socialismo gallego ha decidido que, en Lugo, la mejor forma de ganar una batalla es no estar en la primera línea de fuego. José Ramón Gómez Besteiro ha decidido bajarse del barco de la negociación directa. No quiere fotos, ni roces, ni «buenos días» con el sector crítico de Iván Castro, José María Arias y Marisol Morandeira. Para ese «trabajo de campo», el líder ha enviado a su guardia pretoriana: Lara Méndez pondrá la diplomacia y Lago Lage se encargará de la ejecución (o la guillotina) en modo gestora, aunque en la sombra, la muñidora será la «modista» con nombre de reina.

El plan es una «blitzkrieg» (guerra relámpago) de manual. El miércoles 7 arranca una estrategia diseñada para que no haya tiempo ni de respirar. El objetivo: que la reacción de los críticos sea nula. El barco besteirista quiere navegar rápido a velocidad de narcolancha para que nadie tenga tiempo de sabotear los motores.

En el centro del tablero, una operación orquestada busca convencer a Carmela López de que se baje del barco. La de Burela, según cuentan en todos los mentideros, tiene más dudas que un examen de física. Mientras, en la sombra, el nombre de Javier Cerqueiro como Jefe de Gabinete suena como el auténtico guardián de las llaves para que el control de la Diputación no salga del despacho de los líderes gallegos.

Si Carmela López no acepta o nace con un liderazgo de «cristal» (con riesgo de no terminar la legislatura), el socialismo ya tiene listo su Plan B: Pablo Rivera. Rivera no solo aspira a la presidencia de la Diputación, sino a hacerse con las riendas del partido en un binomio con Pilar García y Marina Ramudo.

Marina Ramudo, asesora y chófer habitual de las altas esferas, tiene el mérito de haber convencido al Alcalde de Pol para esa foto con Besteiro que evitó el aislamiento total del líder. Con esta jugada, se busca desactivar la fuerza de la A-6, ese eje rebelde que tiene un único fin: ver el fin del «besteirismo».

Como en toda buena trama política, el guion se ha escrito en un reservado de un restaurante a las afueras de Lugo. Allí se cocina la gestión de José Tomé, el alcalde no adscrito de Monforte que sigue siendo el elefante en la habitación.

La estrategia es culpar a los críticos del «Me Too lucense» que acabó con Tomé, una huida hacia adelante que busca cargarle el muerto a quien no lo tiene. Reitero, la «costurera» tiene real asiento en San Marcos. En la recámara aparece Francisco Cajoto (Alcalde de Foz), que juega a dos bandas, pero corre el riesgo de ser vetado por el propio Tomé.

El calendario está marcado en rojo:

  1. Viernes 9 (tarde): Comunicación del nuevo Presidente/a de la Diputación. Justo a tiempo para el Comité Nacional del PSdeG.
  2. El pacto con Tomé: Se negocia mantenerle la exclusiva como diputado no adscrito (sin funciones pero con sueldo) e inversiones en Monforte.
  3. La gran duda: ¿Qué hará el BNG? Ana Pontón tiene la llave para aprobar los sueldos de los no adscritos y el mantenimiento de los asesores.

El socialismo de Lugo se juega este enero no solo el mando de una institución, sino la supervivencia de un modelo de poder. El viernes sabremos si hay paz o si la Santa Compaña política termina de pasar por San Marcos como alma en pena, empuñando la rosa marchita del socialismo lucense.

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