IN MEMORIAM. El Padre, José María Fuciños Sendin, fallecido en estas últimas horas

Cronista de la sociedad coruñesa

Fue mi profesor de Filosofía en el Bachillerato. Nació en la Plaza de María Pita y su padre fue alcalde de La Coruña.
Los políticos que rigen el Ayuntamiento de La Coruña retiraron el cuadro de su padre de la galería de alcaldes, como si no hubiera existido tan excelso militar. Me contó el padre Fuciños, que fue a la alcaldía a pedir el cuadro de su padre, para llevárselo para casa y honrarlo. Quienes gobernaban en el Ayuntamiento se lo negaron, lo envolvieron en papel y lo llevaron a un almacén que está arriba en el palomar del Ayuntamiento.
El padre Fuciños sustituyó, porque enfermó y renunció como Abad de la Colegiata, al padre Taboada, que fue el que me casó, que también había sido profesor mío de Religión en el Bachillerato superior.
A veces lo veía últimamente circular alegremente y a toda velocidad por las calles coruñesas en su silla eléctrica, porque el padre Fuciños siempre fue muy activo y su osteoporosis no lo paró totalmente.
Siempre fue obeso y la silla de baterías fue su salvación, fue simpático, gritón, cariñoso, muy suyo y erudito, docto donde los haya.
La sabiduría filosófica que nos explicaba se centraba en el autoconocimiento, la duda, la experiencia y la humildad, destacando que «solo sé que no sé nada» (Sócrates), es el inicio del verdadero saber, mientras que el ignorante cree saberlo todo y el sabio duda y reflexiona. Valoraba la aplicación práctica del conocimiento, la alegría, la serenidad ante la adversidad y el camino hacia la verdad a través de la experiencia y la reflexión, no solo la acumulación de datos. Nos explicó bien la filosofía de Spinoza, que me quedó grabada para siempre como mi forma conductual personal en este mundo por siempre, sin puritanismos, ni tabúes, ni autocensuras, ni dogmas de sectas, ni miedos, ni pesares…
Alegremente siempre.
R. I. P.

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