La permanencia del Sr. Tomé en sus cargos no es solo un error político; es un insulto a la decencia pública. En vísperas del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, ver al alcalde de Monforte (apoyado por los concejales socialistas) y expresidente de la Diputación, aferrado desesperadamente a su sillón de diputado provincial, produce un profundo asco democrático. Por respeto a las mujeres, por higiene institucional y por pura dignidad personal, debería haber dimitido hace tiempo para defender su presunción de inocencia lejos del dinero de todos.
Aferrarse al cargo no es un acto de resistencia, es un acto de codicia. Cuando un representante público prioriza su sueldo y su estatus sobre la sombra de sospecha que proyecta sobre su persona, las Instituciones se tambalean y deja de ser un servidor para convertirse en un lastre.
Una burla sangrienta a las víctimas reales de acoso sexual y laboral.
La situación del PSOE de la provincia de Lugo es, si cabe, más bochornosa. Estamos ante el espectáculo dantesco de unos dirigentes que se ponen de perfil, expertos en el arte de la equidistancia cobarde. Es el colmo del cinismo administrativo, simulan una baja en el partido para salvar la cara ante la galería, mientras por detrás le brindan un apoyo descarado y cómplice, como hace el BNG y PSOE en la Diputación de Lugo. Este doble juego es una burla sangrienta a las víctimas reales de acoso sexual y laboral. Tienen la obligacion moral de reaccionar politicamente antae la contundencia demoledora del Ministerio Público, al considerar que los hechos están «suficientemente determinados» y que existen «indicios fundados de criminalidad» para ejercer la acción penal de forma inmediata.
Pancartas manchadas de hipocresía
No permitan este 8M, que los dirigentes el PSOE y BNG de la provincia de Lugo se les llene la boca con consignas feministas ni arengue sobre la protección a la mujer. Sus pancartas están manchadas de hipocresía, igual que sus palabras. Resulta grotesco, casi obsceno, que quienes protegen al presunto acosador, denunciado y admitido por Fiscalía, argumentaban su adláteres que no había denuncia alguna en el Juzgadoo. Ya la hay y siguen en el juego del avestruz, son los que pretendan liderar las manifestaciones de quienes sufren. La sociedad lucense no es ciega: apoyar al Sr. Tomé hoy es escupir sobre el significado del feminismo y la justicia.
Ante este nuevo escenario, surge la pregunta del millón: ¿Qué actitud va a tomar la actual presidenta de la Diputación?
Resulta especialmente sangrante que, siendo una mujer quien ostenta la máxima responsabilidad de la institución, se mantenga un perfil bajo ante unos hechos que la Fiscalía ya califica como presuntos delitos. Durante mucho tiempo, sus compañeros de filas intentaron blindar al investigado alegando que todo era una campaña de desprestigio. Ahora que el Ministerio Público confirma la gravedad de los indicios, el silencio ya no es una opción; es una toma de postura.
¿Seguirá la presidenta mirando hacia otro lado, permitiendo que la sombra de la criminalidad empañe la institución que representa? ¿O apostará por la dignidad política y el respeto a las mujeres, rompiendo definitivamente con un excompañero al que la justicia ya tiene en el punto de mira?
Sr. Tomé, si le queda un átomo de respeto por la institución que representa y por las mujeres que dice defender: deje de esconderse y váyase ya.