El Alcalde de Lugo y el arte de no estar en ninguna parte

Llegó el Domingo de Ramos a Lugo y, con él, la tradicional procesión de la Borriquita. Las calles llenas, el olor a incienso, las palmas en alto y… un vacío existencial en la comitiva oficial. Nuestro Alcalde, ese hombre que colecciona cargos como quien colecciona cromos de LaLiga, no apareció para ejercer de «palmero» institucional, lo hizo para portar la vara de mando en la procesión, porque si hay algo que se le da bien a nuestro regidor, es lucir la vara procesional. Pero claro, ahora lo entiendo todo. Cuatro cargos, es que el pobre hombre no da abasto. Un hombre, un destino… y cuatro nóminas (mentales) A ver si lo he entendido bien. Además de ser el máximo responsable de que Lugo no se caiga a trozos (cosa que ya es un trabajo a tiempo completo para tres personas normales), D. Miguel también es Diputado de Formación, Ensino e Economía do Coñecemento. Casi nada. Con un título de cargo tan largo, casi necesitas una prórroga para leerlo entero en el BOE.

El problema es que la física es muy testaruda, un cuerpo no puede ocupar dos espacios al mismo tiempo. Bueno, cuatro. Y nuestro Alcalde parece haberse tomado esto como un reto personal, ha decidido no ocupar ninguno. El «Conocimiento» de estar ausente. Es irónico que lleve el área de «Economía do Coñecemento» cuando parece desconocer por completo en qué estado se encuentran los baches de su ciudad o por qué la gestión municipal va a paso de procesión… pero de las lentas, de esas en las que se avanza un metro cada tres horas.

Dicen que quien mucho abarca poco aprieta, pero en este caso es que ni siquiera roza. Eso sí, para cobrar dietas y figurar en el organigrama, la formación es excelente y el «ensino» de cómo vivir de las instituciones con dinero del contribuyente, es digno de una cátedra en la Universidad de Harvard

Su gestión se resume todo en dos palabras: Nada de nada. Si para ser alcalde hay que tener los pies en la tierra y para ser diputado hay que tener la cabeza en los datos, nuestro regidor debe de estar ahora mismo levitando en un limbo administrativo donde no se gestionan ni multas ni becas.

Señor Alcalde, un consejo. La próxima vez que acuda a una procesión, empuñe con fuerza la vara procesional y sonría aunque sea a la burrita, en las procesiones hay que hacer lo mismo que durante una campaña electoral, enseñar cínicamente los dientes con una sonrisa tipo Hollywood.  Hoy lo hizo bien, igual que cuando usted está sentado en el despacho, lucir bien y no molestar a los que de verdad trabajan. Sobre trabajo en la Alcaldía, habia que preguntarle a CCOO de Lugo, ellos son el azote de su incapacidad para gestionar la parte laboral del Concello.

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