In memoriam. Robert Redford

Escritor y Cronista gastronómico

Este gran actor y director oscarizado ha fallecido hoy. Si lo traigo a mi memoria, escribiré que forma parte de mi vida, porque fue uno de los inductores para que nosotros fuésemos de viaje de Luna de Miel. Primero al Vaticano, a Roma, Kenya, Tanzania, Wasini Island, Kisite, Rif Valley, Nairobi, el increíble puerto de Mombasa y las maravillosas playas de colores turquesas del Índico con sus bellísimos peces dignos de las películas de la Sirenita de Disney y la Naturaleza animal allí intacta desde hace millones de años, que cinematográficamente hablando ha sido, sin duda la mejor representada en el GRAN CINE DE SÚPER PRODUCCIÓN jamás filmado, en gran formato, por el inigualable Sidney Pollack, con la gran música de otro genio mágico llamado John Barry…, en uno de los más agradables viajes de mi vida.
REDFORD TIENE, ADEMÁS, MUCHAS PELÍCULAS MARAVILLOSAS EN SU HABER, larga lista que vosotros mismos, queridos lectores, podéis consultar…
Tranquilidad, paz, sosiego, todos estos sentimientos se mezclan al escuchar esta magnífica música de Barry en MEMORIAS DE ÁFRICA de gran cine, música total, sonido compuesto en especial para una de las mejores obras del cine universal, B.S.O. por John Barry, compositor por excelencia, que nos deleita con uno de sus mejores trabajos.
De este gran exótico y aventurero viaje nació, allá por los años 80, uno de mis primeros libros, «ÁFRICA», editado en La Coruña en los años 90, que ahora suman ya 52 editados en mi haber.
La decisión de escoger entre mil otros destinos exóticos más, fue que el año anterior a nuestra boda se había proyectado la película «Out of África», Memorias de África en España, y ese fue el condicionamiento fundamental que me llevó a mi agencia de viajes e impulsarme a conseguir algo que en aquel entonces era un lujo y muy difícil de obtener: un muy caro, pero maravilloso pasaporte a los parques naturales de la grandiosa África, cuna de la Humanidad, donde nada ha cambiado en los últimos ocho millones de años.
Por eso, Robert, es una parte de mi vida que se muere.
El tiempo es ferozmente tozudo y, a veces, da disgustos como este, pero es ley de vida.
Tengo la película en casa en formato DVD y cada cierto tiempo la repaso en Bose porque me reconforta el alma ver esa gran planicie que es la sabana del Rey León oyendo la música de Barry en el Home Cinema, que me transporta a mi madura juventud y a esos paisajes inigualables de Naturaleza con mayúsculas, LLENA DE VIDA Y COLORES MÁGICOS DEL AMANECES Y ANOCHECER Y de los coloridos vestidos maasai y de las BELLÍSIMAS pieles de todos los animales, entre ellos «THE BIG FIVE», que ningún ser humano debería dejar de VISITAR, de ver y disfrutar, aunque solamente fuera una vez en la vida, como afortunadamente pudimos vivir intensamente esos 15 días inolvidables de gran viaje, a veces boquiabiertos por la grandiosidad del paisaje, y otras veces abrumados por los millones de animales salvajes, que vagan libremente por la sabana africana en donde nacen, crecen, viven, se reproducen y mueren ‘per secula seculorum’ …

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