El reino de los Cielos

Cronista viajero y gastronómico

En el nombre de un dios.
En el nombre de las guerras milenarias.
En el nombre de las fronteras rotas.
En el nombre de millones de muertos…
Pakistán – Afganistán
Rusia – Ukrania
Irán – Israel.
Hombre versus hombre
… y 100 conflictos más…
Las civilizaciones incivilizadas en la que la excusa es una religión, o una frontera, o unas tierras raras…
Vuelvo al tema del cine, que abre las mentes cerradas (a veces)…
La moraleja religiosa principal de El Reino de los Cielos (2005, Scott) es que el verdadero reino de Dios (si existe el ente) no es un lugar físico ni se logra mediante la guerra santa, sino que reside en el corazón, las acciones justas y la defensa de la dignidad humana, independientemente de la religión.
La película propone un mensaje de tolerancia y redención personal.
La fe en las acciones, no solo en la fe: Balian, el protagonista Orlando Bloom, aprende que ser un buen hombre justo -protector de los indefensos y fiel a la verdad— es más importante que los rituales religiosos o la violencia en nombre de Dios.
Critica al fanatismo religioso de sectas y poderes eclesiásticos territoriales.
La obra contrasta la sabiduría y el honor (representados por Saladino y el rey Balduino) con el fanatismo de los cruzados más extremistas, sugiriendo que la verdadera fe se basa en la moralidad.
Jerusalén como estado del alma, hoy fue bombardeado por Irán: El diálogo clave del Hospitalario destaca que el «reino de los cielos» se construye en la Tierra a través del amor y la justicia, no conquistando tierras, reflejando una visión espiritual y humanista.
Redención y tolerancia: Balian busca redención por el suicidio/decapitación de su esposa y encuentra propósito en servir a su pueblo, promoviendo la convivencia entre cristianos y musulmanes.
El conflicto hoy es radicalismo talibán, musulmán, hebreo, o jemer, da igual, entre hinduistas y musulmanes, judíos y musulmanes, ortodoxos y cristianos, asiáticos musulmanes y cristianos…

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